“El valle sagrado de los incas” sin duda, el país entero merece recibir este calificativo. Desde que puse un pie en esta tierra, pude sentir como una conexión poderosamente fuerte me invadió por completo. La energía es muy especial, tanto que mi canal de conexión estaba al 100%, los mensajes eran tan claros, las instrucciones concisas, me invadió la felicidad. 

Al estar de pie, en medio de tanta majestuosidad, te sientes un verdadero hijo del sol; estás tan cerca del cielo que confirmas que el cosmos mismo te ha hecho bajar a esta tierra.

Pudiera describirte cada espacio de Perú a la perfección, pero hoy quiero hablarte de dos sitios que me deslumbraron por completo.

Machu Picchu me llamaba a gritos; este viaje rondaba por mi cabeza desde hacía varios años, y en esta ocasión tuve la oportunidad de realizarlo con mi familia. Indiscutiblemente es una maravilla del mundo, un lugar que superó mis expectativas. Sus paisajes son tan majestuosos que el corazón se llena de agradecimiento por lo que miran tus ojos; todo lo que pueda decirte respecto a su belleza, no describiría completamente su perfección. La cosmovisión de esta fantástica cultura es maravillosa, su ideología respecto a la astrología es impactante y cautivadora. Las construcciones arqueológicas son literalmente “increíbles” no encuentras una respuesta terrenal con respecto a cómo pudieron edificarse. Los pobladores se autodenominan “hijos del sol”, no me cabe duda, al estar de pie, en medio de tanta majestuosidad, te sientes un verdadero hijo del sol; estás tan cerca del cielo que confirmas que el cosmos mismo te ha hecho bajar a esta tierra.

Otro lugar que me sorprendió fue el lago Titicaca. En muy pocos lugares he percibido una paz tan profunda como lo sentí en este sitio, un lugar donde puedes disfrutar del momento presente, de estar. Sus aguas serenas, los tenues rayos del sol, el frío aire que toca tu piel, se convierten en amorosas caricias de Dios recordándote que eres merecedor(a) de todo lo que ha creado para ti, por ti, contigo.

La Diosa andina Pachamama (Del Quechua, Pacha “mundo” o “tierra”, Mama “madre”), me obsequió una completa alineación de ADN, llenó mi corazón de agradecimiento y me hizo reafirmar que en mi propósito de vida está el compartir estas experiencias. Perú sin duda es un destino donde regresaré con mis alumnos en un Viaje Espiritual, porque creo firmemente que en este espacio cuántico recibiremos, en unidad, alineaciones poderosas para la manifestación de grandes sueños y el cumplimiento de nuestra misión.

Autor claudia

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